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面容呈灰色、恶心与呕吐、拒食、口中有金属甜味、烦躁不安、腹痛、乏力、少尿、流涎
El plomo (lead) y sus compuestos son tóxicos; además del plomo metálico, existen muchos compuestos, como el óxido de plomo, el minio y el dióxido de plomo. El daño de la contaminación ambiental por plomo sobre la salud infantil, y en particular sobre el crecimiento y desarrollo, es uno de los temas más antiguos, profundos y amplios de la medicina ambiental pediátrica; como la neurotoxicidad del plomo puede dañar el desarrollo intelectual del niño antes de que aparezcan manifestaciones clínicas evidentes, el estudio y la prevención de su daño tienen una importante significación práctica en la sociedad actual, en la que la supervivencia y el desarrollo dependen de la competencia intelectual; por ello, la investigación sobre el plomo se ha convertido en uno de los temas de interés de la pediatría. El plomo es un metal pesado neurotóxico sin ninguna función fisiológica en el organismo, y su concentración ideal en sangre es cero; sin embargo, por la presencia generalizada de plomo en el entorno, la mayoría de los individuos tienen en su organismo una cantidad, mayor o menor, de plomo, y cuando supera cierto nivel causa daño a la salud. Antes de la década de 1960, el conocimiento de la intoxicación por plomo en el niño se limitaba al ámbito clínico, y solo se consideraba su diagnóstico cuando aparecían convulsiones, crisis y coma; estudios posteriores demostraron que el daño existía ya antes de los síntomas clínicos, proponiéndose el concepto de intoxicación por plomo subclínica (subclinical lead poisoning), que se mantiene hasta hoy. Así pues, a diferencia del sentido tradicional de la intoxicación, la intoxicación por plomo en el niño no equivale a la intoxicación clínica como la organofosforada o la nitritos, sino que indica que la acumulación corporal de plomo (la carga de plomo) ha alcanzado un nivel peligroso para la salud. En la década de 1960 se consideraba segura una concentración de plomo en sangre infantil inferior a 2,88 μmol/L (60 μg/dl); con el avance de la investigación, los niveles antes considerados normales se demostraron dañinos, por lo que los criterios diagnósticos se revisaron repetidamente. Los estudios de la década de 1980 mostraron que, con un nivel en torno a 0,48 μmol/L (10 μg/dl), aunque aún no producía manifestaciones específicas, ya podía afectar negativamente al desarrollo intelectual, el crecimiento físico, la capacidad de aprendizaje y la audición del niño. Sobre la base de numerosos estudios científicos, en 1991 los Centers for Disease Control de EE. UU. (CDC) establecieron que el diagnóstico de intoxicación por plomo en el niño corresponde a un nivel de plomo en sangre igual o superior a 0,48 μmol/L (10 μg/dl), independientemente de que existan manifestaciones clínicas o alteraciones hemicas; este criterio fue ratificado en el Primer Congreso Mundial de Prevención de la Intoxicación por Plomo en el Niño (Washington D. C., EE. UU., 1994) por expertos y funcionarios de más de 30 países, y está siendo adoptado progresivamente por los distintos países.
Facies gris; náuseas y vómitos; rechazo de la comida; sabor metálico dulce en la boca; inquietud; dolor abdominal; astenia; oliguria; salivación
(I) Causas: la intoxicación por plomo en el niño se produce sobre todo por ingestión digestiva; el envenenamiento del lactante se debe a lamer polvos faciales con plomo de la madre, chupar ungüentos con plomo aplicados sobre el pezón o beber la leche de madres envenenadas; cuando erupcionan los dientes temporales, puede deberse a morder la pintura con plomo de cunas y juguetes; el niño con pica puede intoxicarse al comer grandes cantidades de pintura desconchada de suelos o paredes; también puede deberse a ingerir alimentos ácidos cocinados o conservados en recipientes con plomo, o a beber agua y alimentos contaminados; la ingestión excesiva de fármacos con plomo puede causar intoxicación aguda; además, la inhalación de gases con plomo y la vida prolongada en entornos con plomo también la producen; la dosis oral de intoxicación aguda es de unos 5 mg/kg. (II) Mecanismo: el plomo, tras entrar en el organismo, se absorbe a la sangre y circula principalmente en forma de fosfato dibásico de plomo, glicerofosfato de plomo, complejos proteicos e iones de plomo; al principio se distribuye por todo el organismo, y luego cerca del 95% se almacena en el hueso como fosfato tribásico de plomo, quedando una pequeña parte en hígado, riñón, bazo, pulmón, corazón, encéfalo, músculo, médula y sangre; cerca del 95% del plomo sanguíneo se distribuye en los hematíes; cuando la concentración de plomo en sangre y tejidos blandos es excesiva, produce toxicidad; mientras el plomo se almacena en el hueso no hay síntomas; cuando la infección, el traumatismo, el cansancio, las bebidas alcohólicas o los fármacos ácidos alteran el equilibrio ácido-base, el fosfato tribásico insoluble óseo se transforma en fosfato dibásico soluble que pasa a la sangre, elevando la plombemia y desencadenando los síntomas. El mecanismo tóxico es: 1. Afecta la síntesis de hemoglobina: el plomo inhibe enzimas de la síntesis del hemo, de modo que la síntesis de hemoglobina se ve afectada, con aumento de la protoporfirina libre eritrocitaria (FEP), y en la orina aparecen el ácido δ-aminolevulínico (ALA) y coproporfirina elevados; esto es un signo precoz de intoxicación por plomo. 2. Destruye directamente los hematíes: al inhibir la ATPasa eritrocitaria, altera la proporción K+-Na+ intra y extraeritrocitaria, causando hemólisis, y aumenta la fragilidad eritrocitaria, facilitando la rotura y la hemólisis. 3. Espasmo vascular: el plomo afecta el metabolismo de las porfirinas, interfiere el sistema nervioso autónomo o actúa directamente sobre el músculo liso, provocando espasmo vascular e isquemia visceral con cólico abdominal y encefalopatía tóxica. 4. Interfiere el metabolismo cerebral: produce disfunción cerebral y degeneración de las neuronas.
Tratamiento farmacológico, tratamiento de soporte
Prevención cotidiana: 1. Reducir la contaminación ambiental por plomo: depende del conjunto de la sociedad, y en particular del gobierno y de los profesionales de la protección ambiental; EE. UU. y muchos países desarrollados han reducido marcadamente en los últimos 10 años la prevalencia de la intoxicación por plomo infantil mediante la generalización de la gasolina sin plomo, la prohibición de pinturas y revestimientos con plomo y el control de la contaminación industrial; estos éxitos demuestran el papel clave del control de la contaminación ambiental en la prevención. 2. Evitar que el niño entre en contacto con fuentes de plomo: depende de la colaboración activa de padres y cuidadores, y de una concepción correcta de la intoxicación por plomo; la información y educación son muy importantes. 3. Cribado periódico: la detección precoz y la intervención oportuna reducen la toxicidad al mínimo; es la tarea del pediatra y del personal de salud infantil; en 1993 la Academia Americana de Pediatría recomendó determinar el plomo en sangre en todos los niños entre los 9 y los 12 meses, y repetirlo al menos una vez hacia los 24 meses; además del cribado periódico, clínicamente debe solicitarse la plombemia ante cualquiera de estas situaciones: retraso del desarrollo, dificultades de aprendizaje, anomalías de la conducta, autismo, convulsiones, anemia ferropénica, parasitosis intestinal, trastornos del lenguaje y la audición, vómitos recurrentes, dolor abdominal recurrente y edema cerebral.
Se recomienda acudir al servicio de pediatría general; antes de la consulta puede reservar cita a través de esta plataforma para contactar con el especialista.
Aviso: la información anterior se ofrece únicamente con fines divulgativos sanitarios y no sustituye el diagnóstico médico profesional. Si presenta síntomas relacionados, acuda oportunamente a un hospital acreditado.
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