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寒战、腹泻、呼吸困难、腹痛、发绀、恶心
La neumonía por Escherichia coli (Escherichia coli, también llamada colibacilo) ha aumentado claramente en los últimos años; es el segundo patógeno más frecuente de la neumonía por bacilos gramnegativos adquirida en la comunidad, después de Klebsiella pneumoniae, y supone del 12% al 45% de la neumonía por gramnegativos y del 2,0% al 3,3% de todos los patógenos neumónicos; es uno de los principales patógenos de la neumonía intrahospitalaria, con una incidencia de 4,2 a 9,0 por 10 000, y supone del 9,0% al 15,0% de la neumonía por gramnegativos; en los años 60 la mortalidad de esta enfermedad llegaba al 60%, pero tras los años 80 descendió claramente, comunicándose un 29%; aparece sobre todo en el paciente anciano y débil, con diversas enfermedades crónicas de base, en el enfermo crítico, en el intubado traqueal, en el que recibe corticoides u otros inmunosupresores a largo plazo, en el que tiene disbiosis por uso prolongado de antibióticos, y en el paciente con defectos de inmunoglobulinas; esta es la población sensible.
Escalofríos; diarrea; dificultad respiratoria; dolor abdominal; cianosis; náuseas
La Escherichia coli fue descubierta en 1885 por el científico alemán Escherich; pertenece a la familia Enterobacteriaceae, género Escherichia, es de tinción gramnegativa, anaerobia facultativa, de tamaño (1,0 a 1,5) µm × (2,0 a 6,0) µm, sin cápsula; la mayoría de las cepas tienen 4 a 6 flagelos perítricos, no forman esporas, pueden descomponer la glucosa y otros azúcares, fermentándolos con producción de ácido y gas; la prueba de reducción del nitrato es positiva, la de oxidasa negativa, produce indol, no utiliza citrato, tiene bajos requerimientos nutricionales y crece bien en medio común; su temperatura óptima es 37°C, y puede crecer entre 42 y 44°C; es la flora intestinal normal, presente abundantemente en las heces humanas y animales, y ampliamente distribuida en la naturaleza; lleva plásmidos que codifican resistencia a antibióticos, enterotoxinas, fimbrias, etc., y tiene en la superficie los antígenos O, H y K; actualmente se ha descubierto la inhibición por fármacos y otras floras; desde los años 80 ha aumentado rápidamente la proporción de Escherichia coli productora de betalactamasas de espectro extendido (BLEE); comunicaciones extranjeras sitúan la tasa de producción de BLEE entre el 2,2% y el 28%, y nacional entre el 5% y el 32,4%. La Escherichia coli es un patógeno oportunista; la enfermedad se debe a que la función defensiva inmunitaria del organismo desciende, se aspiran los gérmenes colonizados de la orofaringe, o la infección por vísceras abdominales como el tubo digestivo y el aparato urogenital se disemina por vía hematógena; aparece sobre todo en el anciano débil, con enfermedades crónicas de base, en el crítico, en el intubado traqueal, en el que recibe corticoides u otros inmunosupresores a largo plazo, en el que tiene disbiosis por antibióticos, y en el paciente con defectos de inmunoglobulinas; en los hospitales generales como los universitarios, la diseminación de la Escherichia coli portadora de múltiples genes de resistencia en las heces, la orina y las secreciones orofaríngeas de los pacientes dificulta el tratamiento. La patología de la neumonía por Escherichia coli es semejante a la de otras neumonías por gramnegativos, y presenta principalmente cambios de neumonía bronquial en el lóbulo inferior, con lesiones bilaterales frecuentes; en el curso de más de 6 días son frecuentes los pequeños abscesos pulmonares, el derrame pleural e incluso el empiema; la inflamación afecta poco a la mucosa traqueobronquial, posiblemente porque la mayoría de las neumonías por E.coli son por vía hematógena; el alvéolo está relleno de suero y una cantidad moderada de monocitos; en la fase temprana es frecuente el exudado eritrocitario, y en la tardía pueden verse neutrófilos y macrófagos, con engrosamiento de la pared alveolar y lesión necrótica; algunos casos pueden acompañarse de colecistitis, pielonefritis o meningitis causadas por E.coli.
Tratamiento farmacológico, tratamiento de soporte
Además de elevar la resistencia del paciente, en el entorno hospitalario debe aislarse adecuadamente al enfermo, desinfectar sus heces y reforzar la desinfección y gestión de los retretes, grifos y vasos; el personal sanitario debe mantener un riguroso concepto de asepsia, y todo el uso de dispositivos implantables debe seguir estrictamente los principios operativos.
Se recomienda acudir al servicio de neumología; antes de la consulta puede reservar cita a través de esta plataforma para contactar con el especialista.
Aviso: la información anterior se ofrece únicamente con fines divulgativos sanitarios y no sustituye el diagnóstico médico profesional. Si presenta síntomas relacionados, acuda oportunamente a un hospital acreditado.
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