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腹部中线处肿块、肠穿孔、肌肉萎缩、腹肌紧张、腹痛、发绀、恶心、低钠血症、腹膜炎
El abdomen agudo del anciano es una enfermedad frecuente que tiene como característica principal el dolor abdominal agudo, acompañado de síntomas sistémicos agudos; tiene inicio brusco, evolución rápida, enfermedad grave, cambios numerosos y causa compleja; afecta la inflamación, la obstrucción, la hemorragia, el trastorno circulatorio, la perforación, la infección tóxica, el trastorno hídrico y el choque de múltiples sistemas digestivo, urinario y genital; en el anciano, por el descenso de la función orgánica y la baja reactividad, la clínica no es típica y es fácil el error de diagnóstico y tratamiento; por eso, deben dominarse sus características y la evolución, para lograr un diagnóstico temprano y un tratamiento oportuno y eficaz.
Masa en la línea abdominal media; perforación intestinal; atrofia muscular; defensa abdominal; dolor abdominal; cianosis; náuseas; hiponatremia; peritonitis
El tumor es la segunda causa de muerte del anciano, después de la cardiopatía; los frecuentes son: ① cáncer gástrico; ② tumor del intestino delgado, que aparece sobre todo entre los 50 y los 70 años, y el más frecuente es el carcinoide y luego el adenocarcinoma, el linfoma y el leiomiosarcoma; ③ tumor del colon, cuya incidencia empieza a subir a los 40 años y alcanza el pico a los 80; el cáncer de recto es más frecuente en el varón, y el de colon en hombre y mujer es casi igual; ④ cáncer de páncreas, cuya incidencia sobre los 75 años es 10 veces la de la población general; ⑤ tumor hepático, que es el sitio más frecuente de metástasis de otros tumores; el hepatocarcinoma primario es raro en Estados Unidos y Europa occidental, pero el más frecuente en África y Asia; el 90 % procede del hepatocito y se llama carcinoma hepatocelular, y entre el 5 y el 10 % procede del conducto biliar y se llama colangiocarcinoma, o mixto; ⑥ tumor de la vesícula: se ha comunicado que en los operados de vesícula el tumor maligno supone del 0,2 al 5 %, sobre todo en mujer de 60-70 años, con adenocarcinoma en el 80 % y carcinoma epidermoide en el 20 %; en la fase avanzada de diversos tumores, la obstrucción de un órgano o la rotura del propio tumor producen abdomen agudo de distinta causa. Con el envejecimiento de la población, la incidencia de la úlcera péptica del anciano tiende a subir, pero, como la clínica no es típica, suele consultarse por obstrucción o perforación como síntoma inicial, con muchas complicaciones graves, por lo que debe prestarse atención. El absceso hepático se divide en bacteriano y amibiano; el amibiano es la amibiosis extraintestinal más frecuente, y el bacteriano se debe a bacterias piógenas que invaden el hígado; si no se tratan pronto y bien, pueden romperse en la cavidad torácica y producir pleuresía, o en la abdominal y producir peritonitis aguda. Es frecuente en el anciano, sobre todo tras la vagotomía o la gastrectomía subtotal, y puede relacionarse con la baja motilidad gástrica; también ocurre en el anciano diabético, y el bezoar que obstruye el píloro puede producir obstrucción alta. Es más frecuente en el anciano porque los ligamentos que sostienen el estómago se relajan y aparece la volvulación gástrica. La colecistitis aguda aparece a menudo sobre una lesión crónica, más del 90 % con litiasis biliar, y se desencadena por un cálculo encajado en el cuello o el conducto cístico. Mecanismo: la causa es compleja y el mecanismo aún no se ha aclarado.
Tratamiento médico interno, cirugía, farmacológico y de soporte
Hoy no hay un método muy eficaz para prevenir el abdomen agudo del anciano, pero, según sus desencadenantes, pueden tomarse medidas y prevenirse activamente, lo que mejora la enfermedad y reduce las complicaciones. 1. Medidas generales: (1) mantener la higiene psicológica: el anciano, por tensión y estímulos imprevistos, tiene fluctuaciones emocionales y desequilibrio, que afectan la función digestiva; por eso debe eliminar la tensión, la ansiedad, la inquietud y el pesimismo, ajustar la emoción y mantener el equilibrio para evitar el trastorno digestivo que produce el abdomen agudo. (2) cuidar la dieta: el anciano suele tener abdomen agudo por dieta inadecuada: la comida grasienta induce colecistitis, el alcohol produce pancreatitis, y la falta de fibra produce estreñimiento, con vólvulo sigmoide y obstrucción fecal; por eso debe evitar el atracón y el alcohol, elegir alimentos nutritivos, fáciles de digerir y absorber, comer a hora fija y cantidad moderada, con consistencia adecuada, proteínas suficientes, poca grasa, agua abundante, poca sal y poco azúcar, y suplementar vitaminas A, B, D y K para asegurar la deposición. (3) evitar el cansancio: el anciano se fatiga con facilidad, y el cansancio excesivo produce trastorno digestivo y metabólico e induce abdomen agudo; por eso debe compaginar trabajo y descanso, llevar una vida regular y elevar la resistencia. (4) adaptarse al tiempo: el anciano responde mal al frío y calor bruscos, sobre todo si tiene antecedentes de cirugía abdominal, y puede producirse obstrucción; por eso debe reforzar la actividad al aire libre, adaptarse al frío y calor, abrigarse y no resfriarse. (5) reconocimientos periódicos: la degeneración vascular del anciano, centrada en la arteriosclerosis, alcanza casi todos los órganos, por lo que debe hacerse reconocimientos, descubrir la lesión y tratarla pronto, uniendo reconocimiento, prevención y tratamiento. 2. Prevención de complicaciones postoperatorias: las cuatro complicaciones graves tras un abdomen agudo del anciano son, en el perioperatorio, prevenibles: (1) Dehiscencia de la herida: el anciano suele tener anemia e hipoproteinemia, y la herida cicatriza tarde; si la presión intraabdominal sube, la peritoneo puede rasgarse de pronto y producir dehiscencia o herida incisional, e incluso que el intestino encajado entre los puntos produzca necrosis; para prevenirlo, puede darse poca cantidad de sangre o plasma varias veces en el perioperatorio y, si la función hepática y renal es normal, perfundir 500 ml de aminoácidos compuestos al día para corregir la hipoproteinemia y favorecer la cicatrización; la herida debe llevar 3-4 puntos de tensión y vendaje abdominal; postoperatoriamente deben prevenirse la tos intensa, la distensión, el estreñimiento y la retención urinaria; los puntos se quitan hacia las 2 semanas y, si hay dehiscencia, debe reoperarse y cerrarse como antes, resecando el intestino necrosado. (2) Fístula de la anastomosis: el anciano desnutrido, hipoproteinémico, arteriosclerótico y con mal riego intestinal suele tener fístula de la anastomosis digestiva, sobre todo en la colónica; para prevenirla debe seguir corrigiéndose la hipoproteinemia y respetar los principios de bajar tarde de la cama, comer tarde, quitar tarde los drenajes (abdominal y gástrico) y colocar al paciente de lado, para reducir la tensión de la anastomosis; si aparece, el caso leve se vigila por el drenaje con expectativa de autocuración, y el grave requiere pronto una enterostomía exteriorizada. (3) Hipo rebelde: la función gastrointestinal del anciano se recupera despacio y produce distensión grave; la capacidad de absorción del peritoneo y el epiplón disminuye y puede haber líquido abdominal, y ambas cosas elevan el diafragma y estimulan su espasmo, con hipo rebelde que perjudica el descanso y produce dolor en la herida; puede tomarse una posición semisentada, mantener el drenaje libre, tomar la Gran Decocción de la Conducta y favorecer la recuperación gastrointestinal; también puede usarse perfenazina 2-4 mg por vía oral tres veces al día, o clorpromazina compuesta 2 ml por vía intramuscular, con buen efecto. (4) Distensión y estreñimiento: tras una gran cirugía abdominal, la cama, la baja función gastrointestinal, la poca comida y el antibiótico producen distensión y estreñimiento; si a las 72 h no hay gases ni deposición, puede introducirse en el recto 2-3 enemas de glicerina para estimular, y en el caso grave, de 3 a 6 dosis de la Decocción que Aumenta el Líquido y Conduce, con fórmula: escrofularia 30 g, ophiopogon 24 g, rehmannia 24 g, ruibarbo 10 g (añadir al final) y thenardita 5 g (disolver), que ataca el exceso y nutre la yin, con buen efecto sobre la íleo paralítico y el estreñimiento.
Se recomienda acudir al servicio de cirugía general; antes de la consulta puede pedir cita a través de esta plataforma para contactar con el especialista.
Aviso importante: la información anterior sirve únicamente como divulgación sanitaria y no sustituye un diagnóstico médico profesional. Si presenta los síntomas correspondientes, acuda a tiempo a un hospital oficial.
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